Masajes para bebés

Una de las técnicas de estimulación son los masajes suaves para bebés, una de las formas más eficaces para tranquilizar y comunicarte con esa personita especial. El tacto es esencial para favorecer el desarrollo físico y psicológico sano de tu hijo. El masaje no solo contribuye a satisfacer la necesidad universal del contacto físico, sino que también es una herramienta valiosa para los padres.

Beneficios del masaje:

  • Estrecha el vínculo emocional entre padres-bebé, así como estimula la comunicación.
  • Relaja el sistema nervioso, por lo que reduce la irritabilidad o nerviosismo.
  • Proporcionarle al bebé seguridad cuando satisfacen sus necesidades primarias y el cuidado físico es satisfactorio.
  • Mejora y regula la función gastrointestinal, respiratoria y circulatoria.
  • Reduce cólicos, estrés y dolores de la dentición
  • Tonifica la musculatura y mejora las habilidades motrices.
  • Ayuda a dormir más y mejor.
  • Conciencia del esquema corporal.
  • Favorecer la capacidad de socialización.
  • Mejorías en la capacidad de atención y concentración.
  • Favorece el lenguaje al cantarle o hablarle durante el masaje.
  • Estimula el sentido del tacto, experimentando y discriminando texturas y sensaciones.
  • Conocimiento de las señales no verbales del bebé.
  • Seguridad y confianza para los padres en su nuevo rol.
  • Reduce la depresión post-parto.

Se pueden realizar los masajes a partir del primer mes de vida, y suele ser mucho más efectivo para niños que tengan algún tipo de trastorno o retraso en el desarrollo, como el caso de bebés prematuros. Es importante consultar al pediatra sobre los movimientos o masajes adecuados para su bebé en caso de que se encuentre en una situación de salud delicada.

Preparación para llevar a cabo el masaje infantil:

1. Área donde realizaras el masaje:

  • Una habitación cálida, silenciosa, con luz tenue y pocos objetos llamativos o estimulantes a su alrededor.
  • Pon debajo de una cobija suave y gruesa una bolsa de agua caliente cerca de los pies.
  • Pon música relajante, preferiblemente clásica como Mozart. También puedes cantar suavemente.
  • Ten a la mano: tranquilizador (objeto familiar para el bebé en caso de ser muy necesario), pañales (al relajarse orinan o evacúan fácilmente), aceite natural a base de frutas o verduras (Ej: aceite de semilla de uva, almendra o de sésamo).

2. Mantén tus uñas cortas para no rasguñar a tu bebé. Lávate las manos y uñas. Quítate anillos, pulseras y reloj.

3. Antes de realizar el masaje, debes estar relajada para transmitirle tu estado de ánimo al bebé. No lo hagas si te sientes cansada o enferma.

4. Si estas sentada en el suelo, en la cama, en un sofá o prefieres de pie, acuesta al bebé boca arriba y frente a ti. Trata de estar cómoda en la posición que elijas.

5. Aplica el aceite en tus manos y frótalas hasta calentarlas. Pídele permiso a tu bebé para tocarlo, pues le estas enseñando que su cuerpo es privado.

6. Apoya las manos en el pecho del bebé y dale tiempo para que se acostumbre al tacto.

7. Inicia un calentamiento moviendo las extremidades, para relajar los músculos (sin forzar los estiramientos):

Piernas: Flexiona rodillas hasta el pecho y estira; flexiona y estira cada una como si andara en bicicleta; cruza las piernas a la altura del vientre, estira y luego repite invirtiendo posición de piernas. Brazos: Estira brazos hacia afuera y crúzalos hacia el pecho, repite invirtiendo posición; eleva brazos delante de cara y luego extiéndelos por encima de la cabeza. Une brazo y pierna contraria cruzándose en el vientre, y repite con el otro brazo y pierna.

MASAJES:

Realiza presión en el cuerpo del bebé como la que puedes soportar presionando tus propios parpados.

1. PIERNAS:

  • Agarra la parte superior del muslo con la mano derecha, y con la otra sostienes el tobillo. Resbala tu mano derecha desde el muslo apretando y soltando hasta el tobillo.
  • Sujeta el muslo con ambas manos, y aprietas y giras (exprimes) hasta llegar al tobillo.
  • Con ambas manos sostienes el muslo, pulgares quedan arriba, y desliza los pulgares con presión por toda la pierna. Llegas hasta la parte superior del pie, masajeas los tobillos y terminas con un masaje en el pie.
  • Con una mano sostienes el pie, con la otra mano agarras el tobillo y deslizas hasta el muslo. Cambia de mano.
  • Con ambas manos amasas haciendo enrollado desde el muslo hasta el tobillo.
  • Terminas acariciando con las yemas de los dedos toda la pierna para relajarlo. Si muestra signos de cosquilleo, puedes hacerlo con un poco más de presión.

2. PIES

  • Sujeta el talón con la mano de soporte, y apoya el pulgar debajo de los dedos. Luego con movimiento de “oruga” vas desde el talón hacia los dedos.
  • Hacer círculos con el pulgar lentamente para disminuir la hipersensibilidad o cosquilleo en los pies.

3. VIENTRE :

Ayuda a expulsar gases retenidos y alivia el estreñimiento. El cordón umbilical debe haber curado completamente. Los movimientos deben hacerse de izquierda a derecha (manecillas del reloj) para seguir la dirección del colon.

  • Con una mano sostienes los pies, con la otra desplazas la palma de la mano desde la caja torácica hacia parte superior de las piernas. Repite varias veces y cambia de mano para repetir el movimiento.
  • Masajeamos alrededor del ombligo, debajo de la caja torácica en movimiento circular (como las manecillas del reloj). En el sentido contrario desplazarías los gases hacia la dirección equivocada.
  • Repites el mismo movimiento circular pero con dos dedos (índice y corazón) de cada mano, haciendo pases cortos en el mismo sentido de las manecillas del reloj.
  • Con los pulgares situados debajo de caja torácica, deslízalos hacia arriba para expulsar gases.
  • Con los bordes de las palmas de las manos (como si arrastraras arena hacia ti) deslízalos una mano primero y otra después, desde el pecho, creando un semicírculo, hasta debajo del ombligo. Relaja el vientre.

4. PECHO:

  • Masaje en forma de corazón: las manos presionan el centro del pecho, y se dirigen hacia hombros, bajan por los costados y se juntan las manos en el ombligo.
  • Movimiento cruzado, ponemos una mano en la base torácica derecha y llevamos la mano hacia el hombro contrario (en diagonal). Nos devolvemos al lugar de inicio y repetimos inmediatamente con la otra mano el cruce contrario, formando una X en el pecho del bebé.
  • Terminas apoyando ambas manos en el pecho del bebé.

5. BRAZOS:

Antes de empezar, realiza un breve descanso hablándole a tu bebé mientras sostienes sus manos. Las puedes mover hacia afuera y hacia el pecho para mantenerlo activo.

Vamos a repetir los mismos masajes que realizamos con las piernas.

  • Con una mano sostienes la mano de tu bebe y con la otra agarra desde el hombro resbalando tu mano apretando y soltando hasta la muñeca.
  • Sujeta la parte superior del brazo con ambas manos, y aprietas y giras (exprimes) hasta llegar a la muñeca con movimientos delicados.
  • Con una mano sostienes la mano del bebe, con la otra mano vas apretando y soltando desde la muñeca hasta el hombro. Cambia de mano.
  • Con ambas manos amasas haciendo enrollado desde el codo hasta el hombro. O desde el hombro hasta la muñeca.
  • Con ambas manos sostienes la parte superior del hombro, con los pulgares deslizas con presión por todo el brazo. Llegas hasta la palma de la mano, masajeas en forma circular y luego de arriba hacia abajo.
  • Terminas acariciando con las yemas de los dedos todo el brazo para relajarlo. Si muestra signos de cosquilleo, puedes hacerlo con un poco mas de presión.

6. CARA

  • Tócale diferentes partes de la cara unos segundos hasta que se acostumbre al tacto en esta parte.
  • Con los pulgares desplázalos lentamente desde el centro de la frente hacia los lados.
  • Mueve las manos hacia la nariz y desplázalos por debajo de los ojos hacia las sienes. No tirar de la piel.
  • Luego deslízalos hacia las mejillas y el mentón. Repite.
  • Desde el mentón pasa los pulgares hacia afuera, a lo largo de la línea maxilar. Luego realiza un movimiento circular en el maxilar con los dedos.
  • Desplaza los dedos por la silueta de los labios (procura tener poco aceite en esta parte).
  • Con los dedos índice y corazón deslízalos hasta debajo de los ojos y traza pequeños círculos hacia afuera, alrededor de los ojos. Traza las cejas desde el interior al exterior.
  • Pasamos a las orejas masajeando el borde de las mismas hasta llegar al mentón.
  • Terminamos acariciando la cabeza lentamente, y apoyando las manos en las orejas unos segundos para lograr su atención.

7. ESPALDA:

Ponemos al bebé en posición boca abajo.

  • Apoya una mano en las nalgas del bebé mientras deslizas la otra desde la nuca hasta las nalgas. Cambia de mano para trabajar ambos lados.
  • Nos posicionamos a un lado del bebé para apoyar ambas manos sobre su espalda y hacer un movimiento de lado a lado, desde los hombros hasta las nalgas y nos devolvemos. Las manos quedan perpendiculares a la columna de tu bebé. Las manos se turnan, mientras una mano cruza la espalda, la otra mano esta atrás, y así sucesivamente se van cambiando en un movimiento rítmico.
  • Con dedos índice y pulgar de ambas manos colocada en cada lado de la columna, se trazan pequeños círculos desde los hombros hasta las nalgas. Puedes cambiar las manos de un lado a otro de la columna.
  • Con una mano agarras los pies con la otra deslizas la mano desde la nuca hasta las nalgas y luego repites hasta los pies.
  • Con las dos manos hacer círculos por toda la espalda del bebé. Una mano después de la otra.
  • Finaliza apoyando ambas manos en el centro de la espalda unos segundos.

Tips sobre los tipos de masajes: Los masajes realizados en dirección hacia abajo o hacia afuera (hacia las extremidades-dedos) proporcionan relajación, mientras que los masajes hacia arriba o hacia adentro (hacia el corazón) estimulan, activan y fortalecen la musculatura.

Recuerda que el masaje debes realizarlo cuando el bebé está despierto y alerta. Espera siempre 45 minutos después de haber comido. Úntate aceite cada vez que sea necesario para que los masajes sean suaves y placenteros sin que se estire la piel de tu bebé. El masaje tiene una duración de 20 o 30 minutos. Evita realizarlo cuando tu bebé se encuentre enfermo, con vacunas o erupciones en la piel. Si se encuentra disgustado, lo mejor es interrumpir el masaje. Mantén la comunicación durante el masaje, pues ayuda en la relajación e interacción con el bebé. Y convierte el masaje en un hábito que ambos van a disfrutar.

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